Relación de nuestros pensamientos con nuestras emociones.
Por su complejidad y creatividad, suele decirse que el cerebro humano es la obra
maestra de la naturaleza. Es difícil dudar de su poder, pero no siempre trabaja en favor nuestro. Cada acto que llevamos a cabo está precedido de un pensamiento, pero nuestra forma de pensar no es neutra, sino que se sustenta sobre nuestras experiencias y creencias. Reaccionamos ante un suceso según nuestras expectativas, por cómo lo percibimos e interpretamos. Por ejemplo, si quedamos con alguien que nos gusta y se retrasa media hora, si creemos que no va a aparecer porque no somos correspondidos, nos sentiremos tristes. Nuestro estado de ánimo no será el mismo, en cambio, si pensamos que sencillamente ha habido algún imprevisto. El modo en que las personas estructuran cognitivamente sus experiencias ejerce una influencia fundamental en cómo se sienten y actúan y en las reacciones físicas que tienen. Pero esta relación es recíproca, así que emociones, conducta y respuestas físicas contribuyen a mantener nuestras cogniciones.
Cambiar comportamientos
Para poder cambiar comportamientos personales, lo primero es revisar nuestras creencias. Se trata de aprender a reconocerlas y a controlarlas; algo que exige esfuerzo y disciplina mental, y que a menudo requiere la ayuda de un profesional para facilitar el proceso de admisión de dos evidencias:
–Que los pensamientos son conjeturas, no hechos, por lo que requieren comprobación.
–Que nadie «es» de una determinada manera, sino que todos somos quienes «creemos» ser.
También es básico conectar con el momento presente, vivir aquí y ahora prestando oídos a nuestro cuerpo y a nuestras emociones. La atención plena consiste en tomar consciencia del instante, no mortificarse por el pasado ni preocuparse por el futuro.
Creencias limitantes versus creencias potenciadoras
Si las creencias dirigen nuestras ideas, su capacidad de condicionarnos es infinita. Las denominadas creencias limitantes son esos pensamientos, construidos sobre la experiencia, que nos llevan a interpretar la realidad de tal manera que limitan nuestro potencial y nos impiden alcanzar aquello que deseamos.
Pero si una creencia limitante es capaz de bloquearnos, lo contrario sucede con una creencia potenciadora: pensamientos positivos que pueden llevarnos a alcanzar los retos más imposibles e insospechados. De ahí que cambiar las creencias propias pueda cambiar la experiencia vital drásticamente.
Cómo luchar contra los pensamientos negativos.
–Admite que existen y aprende a detectarlos.
–Cuestiona su veracidad.
–Sustituye las afirmaciones absolutas («nunca…») por parciales («a veces…»).
–Cambia una creencia limitante por una potenciadora.
–Sé amable contigo mismo/a.
–Busca la atención plena.
–Practica, practica, practica.
La actitud mental positiva, imprescindible en el ejercicio del running.
El Dr. Jerry Lynch, psicólogo del deporte, preguntó a corredores de élite qué era lo más
importante de cara a ganar una competición:
1) La habilidad natural.
2) Un entrenamiento aplicado.
3) Una actitud mental positiva.
4) Un buen entrenador.
Una aplastante mayoría se decantó por la tercera respuesta. Y es que, en igualdad de condiciones físicas, llegará primero a la meta el corredor mentalmente más fuerte.
Prepararse mentalmente para una competición.
Durante una carrera, es más sencillo controlar el ritmo que los pensamientos, las distancias que las emociones, los sprints que la autoconfianza. Más allá de cumplir con el plan de entrenamiento diario, prepararse para una competición significa tomar el control de nuestra mente para que sea potenciadora y no limitante.
Para ello debemos:
–Saber cuáles son nuestros objetivos (qué nos impulsa, por qué queremos participar…).
–Gestionar las dudas y la incertidumbre.
–Confiar en uno/a mismo/a.
–Activar la atención plena mediante:
-Centrarnos exclusivamente en nuestra respiración.
-Disfrutar del acto de correr en sí, con la mirada recta y hacia delante.
-Conectar con las sensaciones de nuestro cuerpo marcándonos pequeñas metas, sin pensar en lo que falta para la definitiva.
Controlar la mente para controlar el cuerpo.
La famosa cita de Juvenal, «Mens sana in corpore sano» (mente sana en un cuerpo sano), nos recuerda que, cuando sincronizamos la mente con el cuerpo, no sólo aumenta el goce deportivo, sino el rendimiento. La disciplina nos prepara físicamente para competir, pero también nos da confianza anímica. Aun en el caso de que el propósito sea vencer al reloj, controlar nuestra mente supondrá menos desgaste, más resistencia y un aumento del placer de practicar running.
