1.- ¿Crees que es ridículo plantear un porno «hecho por madres» para que lo disfruten sus hijos/as, o al menos que se establezca una #ThePornConversation entre padres e hijos?
Al contrario, es un planteamiento saludable y maduro. No he llegado a visionar la producción de Erika Lust, impulsora del proyecto «The Porn Conversation», por lo que no puedo realizar ninguna valoración concreta, pero la idea es lógica y la considero muy bienintencionada.
A todos nos afecta lo que vemos, un fenómeno que es mayor cuando las imágenes se repiten y cuando nuestro celebro se halla en proceso de maduración, de forma que dicha estimulación visual puede convertirse en un patrón, en una creencia.
Habitualmente, las imágenes que proyecta la pornografía no están conectadas con la realidad: el sexo está absolutamente genitalizado y la mujer adopta un rol de sumisión y maltrato que puede hacer suscitar la idea de que dicha actitud es la que excita a todas las mujeres. Pero cada persona es un mundo, con unos interruptores de placer propios; descubrirlos y saberlos comunicar no es lo que busca la pornografía.
Recibir esta información a una edad inadecuada pude conllevar mantener relaciones absolutamente insatisfactorias y alejadas del placer, donde lo que importa es solo la eyaculación masculina y, por parte de ellas, agradar.
En definitiva, la pornografía actual está pensada para satisfacer a un público masculino, donde la mujer se comporta tal como al hombre le gustaría que se comportara.
Te puedo asegurar que tengo muchos casos en la consulta relacionados con este problema: la desconexión con el placer sexual.
Internet facilita el acceso de los niños y los adolescentes al sexo; un sexo que no se corresponde con la verdad. Pero ellos no están preparados para separar ficción de realidad, y menos si no se hallan acompañados de un adulto que les oriente. Hemos de ser capaces de educar en este ámbito para que se establezcan relaciones sexuales sanas y satisfactorias.
2.- ¿Consideras que hay que poner barreras a las fantasías de los chavales en el consumo de porno o, por el contrario, crees que puede ser perjudicial en su crecimiento sexual?
Masturbarse, conectar con el sexo, descubrir qué nos da placer forma parte de nuestro aprendizaje sexual; y la fantasía sexual es un elemento muy sano, indispensable para la erótica del sexo y la creatividad personal.
A fin de poder disfrutar de un sexo gozoso y sano, antes de nada hemos de conocer y saber gozar con nuestro cuerpo desde la ternura, darnos tiempo para que la ola de la excitación vaya subiendo, sin prisas ni presiones.
Dentro de esta dinámica, la fantasía es creativa y proporciona altos grados de satisfacción y complicidad con uno mismo y con la pareja. Es un juego donde la intimidad brota, comparte y comunica, y que además abre una vía hacia el respeto al plantear una serie de límites. Con ello, la relación se enriquece.
Nuestra educación no es sexual sino anatómica, y los referentes a los que acceden los joven son vídeos de internet (fantasía enlatada) que trasmiten una fuerte euforia hacia el «subidón», el estímulo rápido.
Con su visualización ya no resulta necesario estar conectados ni a nuestra imaginación ni a nuestra creatividad; es el camino fácil, rápido, para la masturbación.
Es el consumo fast food del placer y puede conllevar trágicas consecuencias, como la dependencia, la alteración y la pérdida de la libido, por lo que cada vez se buscan imágenes más explicitas, contundentes y alejadas de la realidad.
No hay tiempo para la conexión, ni para la comunicación (verbal o corporal), ni tampoco para empatizar.
3.- ¿Te parece que se están reforzando desde la pantalla unos roles y estereotipos de género que ya están obsoletos? Me refiero a que, en esos productos audiovisuales, parece que el sexo estándar es heterosexual y todo lo demás se trata como un fetiche: hay insultos raciales y sexistas, mucho placer femenino fingido, dominación masculina…
Absolutamente de acuerdo, la pornografía solo se centra en el placer del hombre.
En 1949, Simone de Beauvoir ya dijo en su ensayo El Segundo sexo que «la “mujer-mujer” es un producto artificial que fabrica la civilización, como antes se fabricaban castrados: sus supuestos “instintos” de coquetería, de docilidad, se le insuflan como al hombre el orgullo fálico; él no siempre acepta su vocación viril; ella tiene buenas razones para aceptar menos dócilmente todavía la que se le ha asignado».
Han pasado 70 años y seguimos igual.
En la consulta me dedico a romper con el paradigma de la sexualidad.
Para muchos hombres, la pornografía marca unos objetivos a conseguir y, en lugar de estar pensando en la otra persona con la que practican el sexo, están pendientes de dichos objetivos: de su duración, de si fallarán, de si estarán a la altura… Como si fuese un acto para examinar, un acto mecanizado; y esto se debe al hecho de tener tales referentes pornográficos.
Los varones entran en un bucle de frustración y enfado, se cierran, se desconectan y dejan de mantener relaciones con sus parejas. Por su parte, la mujer acaba creyendo que solo puede llegar al orgasmo con la penetración y adopta un rol de sumisión, donde no pide, solo recibe, sin dar a conocer lo que le da placer.
Muchas mujeres creen que tienen problemas de libido porque no se excitan al primer contacto o porque no se sienten conectadas con el modelo de sexo pornográfico. Llegan a la consulta diciéndome que no les gusta el sexo, pero cuando vas dilucidando qué hay detrás de dicha negación, ves que el problema es otro, esto es, un paradigma sexual inadecuado.
Entonces, cuando descubren otra manera de conectar con su placer, desde la ternura, en la que no se sienten un objeto, sin centrarse en los genitales y añadiendo la parte afectiva, hay un cambio radical, absoluto, en ellas: saben guiar a su pareja y obtienen placer desde su centro.
La solución, pues, no radica en limitar la expresión sexual, al contrario.
4.- Desde tu punto de vista, ¿se puede «culpar» al porno de contribuir a esta errónea concepción de las relaciones sexuales? Y si no todo vale, ¿cómo debería ser una buena película porno (en toda la amplitud del término)?
Solo te puedo contestar desde mi experiencia, que me dice que, detrás de muchos problemas sexuales, hay una pésima educación al respecto. Y en muchos casos, efectivamente, dentro de esa deficiencia educativa en el sexo nos encontramos con la pornografía.
Esta tendría que representar las fantasías sexuales de todos los públicos sin que traspasara el límite del abuso; con ello intento aclarar que hay fantasías sexuales que, evidentemente, tienen graves consecuencias, entre ellas la pornografía infantil, y que constituyen un gravísimo delito.
Una «buena pornografía» debería de tener en cuenta cada etapa de la vida, con los inputs más adecuados según la edad para poder garantizar así una sana vida sexual.
¿Para qué empujar a un niño a correr cuando está empezando a andar?
Madurar adecuadamente solo conlleva aspectos positivos: mayor seguridad y autoestima, mejor control y gestión de las emociones, equilibro psicológico…
