Mindfulness-Based Sex Therapy y cáncer de mama: Mindful Sex, el programa evaluado en el Hospital Clínic que devuelve la sexualidad al cuerpo

Mindfulness-Based Sex Therapy y cáncer de mama: MindfulSex, el programa evaluado en el Hospital Clínic que devuelve la sexualidad al cuerpo

Mindful Sex es el programa de Mindfulness-Based Sex Therapy creado por la Dra. Emma Ribas para acompañar la sexualidad después del cáncer de mama desde el mindfulness sensible al trauma, la regulación del sistema nervioso, el consentimiento corporal y el placer. Evaluado clínicamente en dos ediciones (2025–2026) en el Hospital Clínic de Barcelona, dentro del programa ONCOR, con 8 sesiones grupales por edición, mostró mejoras en ansiedad, malestar psicológico, síntomas depresivos y satisfacción sexual subjetiva, con indicadores favorables de seguridad. Su aportación más pionera: que en un hospital público las mujeres aprendieran a entrar en coherencia psicofisiológica y a vivir el cuerpo, el consentimiento y el placer como una experiencia entrenable, no como una exigencia.

Por Dra. Emma Ribas — Psicóloga, sexóloga clínica y creadora de Mindful Sex

La sexualidad después de un cáncer de mama merece un espacio propio dentro de la recuperación. Un espacio donde el cuerpo pueda ser escuchado con respeto, donde el deseo pueda expresarse a su ritmo y donde el placer vuelva a ocupar un lugar vivo, seguro y amoroso.

Desde esa mirada nace Mindful Sex, un programa de Mindfulness-Based Sex Therapy que he creado para acompañar a mujeres que desean reencontrarse con su cuerpo, su deseo, su intimidad y su sexualidad tras el cáncer de mama. No parte de la pregunta “¿cómo vuelvo a funcionar?”, sino de otra mucho más profunda: “¿cómo vuelvo a habitarme?”.

Mindful Sex se ha evaluado clínicamente en dos ediciones realizadas entre 2025 y 2026 en el Hospital Clínic de Barcelona, dentro del programa ONCOR. Cada edición se estructuró en 8 sesiones grupales, integrando regulación respiratoria, mindfulness sensible al trauma, prácticas interoceptivas, trabajo corporal, procesamiento emocional y psicoeducación en sexualidad consciente.

Qué es la Mindfulness-Based Sex Therapy

La Mindfulness-Based Sex Therapy puede traducirse como terapia sexual basada en mindfulness. Es un enfoque que aplica la atención plena, la conciencia corporal, la regulación emocional y la sexología clínica a la vivencia de la sexualidad. No busca “rendir” mejor, sino sentir mejor: estar más presente, más segura y más conectada con el propio cuerpo.

Mindful Sex es el nombre del programa que he creado dentro de este marco. En el contexto del cáncer de mama, la sexualidad necesita mirarse de forma amplia: el deseo, la piel, la intimidad, la pareja, el autoerotismo, la autoestima, la imagen corporal, la cicatriz, la sensibilidad, la comunicación, el consentimiento, la ternura y el placer. También incluye la forma en que una mujer se mira, se toca, se permite sentir y se reconoce en su cuerpo.

Esta forma de trabajar no nace solo de la experiencia clínica. La investigación internacional respalda el uso de la terapia sexual basada en mindfulness en supervivientes de cáncer de mama: un ensayo aleatorizado publicado en The Journal of Sexual Medicine (Brotto et al., 2024) mostró que tanto la terapia sexual grupal basada en mindfulness como la educación sexual de apoyo, en formato grupal, mejoraban distintas dimensiones de la función sexual, el dolor vaginal, la rumiación y la conciencia interoceptiva. Mindful Sex se inscribe en esa línea de evidencia y la lleva, por primera vez, a un hospital público de referencia.

Por qué la sexualidad merece un lugar en la recuperación del cáncer de mama

El cáncer de mama y sus tratamientos pueden transformar profundamente la relación con el cuerpo. Cirugías, terapias hormonales, quimioterapia, radioterapia, fatiga, dolor, menopausia inducida, sequedad vaginal, cambios de sensibilidad, cicatrices o alteraciones en la imagen corporal pueden afectar la intimidad, el deseo, la autoestima y la vivencia de la sexualidad.

Las guías clínicas internacionales reconocen la importancia de abordar la salud sexual en personas con cáncer. La American Society of Clinical Oncology (ASCO) recomienda ofrecer acompañamiento psicosocial o psicosexual para mejorar la respuesta sexual, la imagen corporal, la intimidad, la relación de pareja y la satisfacción. Hablar de sexualidad en oncología es hablar de salud integral: identidad, cuerpo, vínculo, deseo, placer, autoestima y calidad de vida.

Sexualidad y trauma: por qué empezamos por el sistema nervioso

Durante meses, a veces años, el cuerpo de una mujer con cáncer de mama es explorado, intervenido, observado y tratado. Aunque cada gesto médico sea necesario y cuidadoso, el cuerpo puede registrar todo ese proceso como una experiencia de pérdida de control: algo que le ocurre, no algo que elige. Esa huella —lo que en el trabajo informado en trauma llamamos memoria del cuerpo— puede quedar asociada a tensión, alerta o desconexión, justo en las mismas zonas donde antes habitaban la intimidad y el placer.

Por eso Mindful Sex no empieza por la técnica sexual, sino por la seguridad. El concepto central es sencillo y profundo:

la recuperación sexual después del cáncer de mama empieza en el cuerpo y en el sistema nervioso.

Un cuerpo que se siente seguro puede abrirse con más facilidad al contacto, al deseo, a la intimidad y al placer. Un cuerpo en alerta, no. Trabajar la sexualidad “desde arriba” —con expectativas, instrucciones o presión— suele aumentar el bloqueo. Trabajarla “desde abajo” —regulando el sistema nervioso, recuperando la escucha interna y creando experiencias repetidas de seguridad— permite que el deseo y el placer reaparezcan a su ritmo. Cuando una mujer vive experiencias repetidas de seguridad, consentimiento y placer, el cuerpo empieza a construir una memoria nueva: aprende que también puede ser tocado desde el amor, habitado desde la calma y vivido desde la dignidad.

La sexualidad no se mide por el rendimiento ni por el número de penetraciones

Uno de los aprendizajes más liberadores del programa es cambiar la vara de medir. Durante mucho tiempo, la cultura nos enseñó a evaluar la sexualidad por su rendimiento: la frecuencia, la duración, el número de relaciones coitales, la “normalidad” del orgasmo. Esa mirada genera presión, y la presión es justo lo contrario de lo que el deseo necesita.

En Mindful Sex, la mejora sexual se mira de forma amplia. Importa la satisfacción sexual subjetiva, sí; pero también importan la capacidad de sentir seguridad interna, de respirar con el cuerpo, de escuchar un límite, de reconocer un deseo, de comunicar una necesidad, de mirar la cicatriz con más ternura, de recibir contacto desde el amor y de vivir el placer como parte de la vida. La sexualidad consciente se aleja de la exigencia y se acerca a la presencia.

Dicho de otro modo: el objetivo no es volver a la sexualidad de antes, sino abrir una sexualidad posible ahora —quizá distinta, a menudo más íntima, más consentida y más conectada con el cuerpo presente—.

Consentimiento corporal: sentir el cuerpo para poder elegir

En Mindful Sex, el consentimiento ocupa un lugar central. Y cuando hablo de consentimiento, hablo de algo más profundo que una respuesta verbal o mental. Hablo de consentimiento corporal.

Muchas veces la mente intenta responder rápido: “sí”, “puedo”, “debería”, “quiero estar bien”, “quiero complacer”, “quiero que todo vuelva a fluir”. Pero el cuerpo tiene otro lenguaje: puede abrirse o cerrarse, tensarse o relajarse, acercarse o retirarse, pedir más tiempo o una forma distinta de contacto. Por eso trabajamos desde una pregunta esencial:

¿puedo sentir mi cuerpo lo suficiente como para saber qué es un sí verdadero para mí?

Aquí aparece una de las claves del programa: integrar, como experiencia corporal y no solo como idea, que cada mujer merece ser tocada únicamente desde el amor, el respeto y la presencia, a su ritmo y con su permiso. Cuando una mujer aprende a sentir su cuerpo, también aprende a reconocer su deseo; y cuando reconoce su deseo, puede abrirse al placer desde un lugar más coherente, más seguro y más verdadero. Por eso, en Mindful Sex, placer y consentimiento caminan juntos: el placer nace de un cuerpo que puede sentirse, y el consentimiento nace de un cuerpo que puede escucharse.

Energía sexual y placer: una vía de reparación, no de exigencia

Cuando hablo de energía sexual no me refiero a nada esotérico, sino a algo muy concreto y cotidiano: la vitalidad, la sensibilidad y la capacidad de sentirse viva en la propia piel. Es la energía que se apaga con el miedo, el dolor o el agotamiento, y que vuelve a encenderse cuando el cuerpo recupera seguridad, descanso y permiso para disfrutar.

El placer, en este marco, es mucho más que el clímax. Después del cáncer de mama puede vivirse de muchas formas: una respiración profunda, una caricia amable, una mirada compasiva hacia la cicatriz, un contacto elegido, una conversación íntima, un momento de autoerotismo consciente, una sensación de calma o un encuentro sexual vivido desde la presencia. El placer se convierte así en un camino de reparación: una forma de recordarle al cuerpo que sigue siendo un lugar vivo, sensible y capaz de amar.

Aprender a entrar en coherencia: la parte más pionera del programa

Si tuviera que señalar la aportación más innovadora de Mindful Sex, sería esta: que, dentro de un hospital público, las mujeres aprendieron a entrar en coherencia psicofisiológica como una habilidad entrenable, y a usar esa regulación como base para reencontrarse con la intimidad y el placer.

La coherencia psicofisiológica es un estado de mayor regulación entre respiración, emoción, ritmo cardíaco, mente y sistema nervioso. No es una metáfora poética: es un patrón medible. El HeartMath Institute, con más de tres décadas de investigación, describe la coherencia cardíaca como el estado en el que las variaciones latido a latido del corazón (la variabilidad de la frecuencia cardíaca o HRV) se vuelven más ordenadas y regulares, generando una onda más armónica que se asocia a una mayor sincronización entre respiración, ritmo cardíaco y sistema nervioso.

En las sesiones utilizamos Inner Balance, el sensor de biofeedback de HRV del HeartMath Institute. A través de un pequeño sensor en el lóbulo de la oreja conectado a una aplicación, cada mujer ve en tiempo real cómo su respiración y su estado emocional modifican su ritmo cardíaco, y entrena de forma guiada a desplazarlo hacia un patrón más coherente. Ver representado el propio estado interno —y comprobar que se puede cambiar voluntariamente en pocos minutos— es profundamente empoderador: el cuerpo deja de ser un territorio que “me pasa” para volver a ser un territorio que puedo habitar y regular.

Una precisión importante, por rigor: la coherencia que entrenamos con Inner Balance es una regulación fisiológica individual, medida mediante biofeedback de HRV; no es energía mística ni garantiza, por sí sola, una “sincronía” con otra persona. La usamos como una herramienta de autorregulación que prepara el terreno —seguridad y presencia— para que la intimidad y el placer puedan vivirse de otra manera.

Entrenada de este modo, la coherencia se convierte en un mensaje nuevo que el cuerpo aprende a darse: ahora puedo estar aquí, ahora puedo sentir, ahora puedo elegir, ahora puedo abrirme al placer desde un lugar seguro.

El contenido del programa: las 8 sesiones de Mindful Sex

Mindful Sex se estructura en 8 sesiones grupales por edición. En cada sesión el grupo avanza de forma gradual hacia una relación más consciente con el cuerpo y la sexualidad, integrando estas dimensiones terapéuticas:

Regulación respiratoria y emocional

La respiración es la puerta de entrada al cuerpo. Con prácticas de regulación respiratoria, la mujer aprende a calmar el sistema nervioso, reconocer su estado interno y crear una base de seguridad sobre la que todo lo demás puede apoyarse.

Mindfulness sensible al trauma

Permite observar sensaciones, emociones y pensamientos con suavidad y respeto por el propio ritmo. Da prioridad a la seguridad, la elección y la confianza, y a que la mujer sienta que su proceso le pertenece: principios fundamentales cuando se trabaja con cuerpo, intimidad y sexualidad.

Prácticas interoceptivas

La interocepción es la capacidad de percibir el cuerpo desde dentro. Tras un proceso oncológico, muchas mujeres sienten que su cuerpo quedó asociado a pruebas, síntomas y diagnósticos. Estas prácticas ayudan a recuperar una escucha más íntima: la respiración, el pecho, la piel, el vientre, la apertura, el calor, el descanso, el deseo o el límite.

Trabajo corporal consciente

Permite habitar la piel, la cicatriz, la postura, la sensibilidad y la imagen corporal desde una relación más amorosa. El cuerpo deja de mirarse solo desde la óptica médica o estética y empieza a sentirse como un territorio propio, que puede ser cuidado y amado.

Procesamiento emocional en grupo

El cáncer de mama puede activar duelos, miedos, rabia, tristeza, cambios en la identidad o dificultades de pareja. El formato grupal permite descubrir que la propia experiencia tiene eco en otras mujeres; esa validación compartida es profundamente reparadora.

Coherencia psicofisiológica (con biofeedback de HRV)

La coherencia se trabaja como una experiencia corporal entrenable, apoyada en el biofeedback de Inner Balance. La mujer aprende a volver a su centro, regular la emoción y crear un estado interno más disponible para el contacto, la intimidad y el placer.

Psicoeducación en sexualidad consciente

Comprender el deseo, el placer, el autoerotismo, la intimidad, la comunicación, la pareja, la imagen corporal y la satisfacción desde una perspectiva amplia y libre de exigencia. Incluye la relación con una misma y con la otra persona: el contacto, la palabra, la mirada, el límite, el ritmo, el silencio y el permiso interno.

Placer como reconexión

La síntesis de todo el recorrido: integrar el placer como vitalidad, presencia, ternura y autoestima, y vivir la sexualidad como un lugar donde habitarse, no donde demostrar.

Resultados del programa Mindful Sex en el Hospital Clínic de Barcelona

La evaluación clínica incluyó 24 mujeres con cáncer de mama, con una edad media de 52 años. La mayoría había completado el tratamiento principal antes de iniciar la intervención (82,6%), con predominio de subtipo luminal (62,5%) y un manejo quirúrgico principalmente conservador (63,6%). Muchas participantes llegaban con una carga emocional significativa:

Indicador inicialResultado basal
Malestar psicológico clínicamente relevante78%
Ansiedad moderada-grave74%
Sintomatología depresiva significativa52%

Tras las 8 sesiones del programa, los resultados fueron:

Área evaluadaMejora observadaDato estadístico
Malestar psicológico (GHQ-12)68% de las pacientesp=0,001; d=0,9 (efecto grande)
Ansiedad79% de las pacientesp=0,002; d=0,8 (moderado-grande)
Síntomas depresivos74% de las pacientesp=0,031; d=0,5 (moderado)
Malestar ansioso-depresivo global83% de las pacientesp=0,002; d=0,85 (efecto grande)
Satisfacción sexual subjetiva69% de las pacientesp=0,008; d=0,55 (moderado)
AutoestimaTendencia favorable graduald=0,3

La lectura es esperanzadora y clínicamente relevante: en mujeres con cáncer de mama y alta vulnerabilidad emocional basal, Mindful Sex mostró mejoras en ansiedad, malestar psicológico y vivencia subjetiva de la sexualidad, sugiriendo un impacto integrador sobre la regulación emocional y el bienestar psicosexual. En el plano cualitativo, las mejoras se concentraron en cuatro áreas: reconexión corporal, regulación emocional, vivencia de la sexualidad y apoyo grupal.

Seguridad del enfoque

Un punto fundamental: en la evaluación realizada, el programa presentó indicadores favorables de seguridad, sin patrón de deterioro atribuible a la intervención y sin señales de retraumatización. Esto es esencial, porque Mindful Sex trabaja con dimensiones íntimas y sensibles —cuerpo, trauma, deseo, placer, cicatriz, imagen corporal, consentimiento y memoria emocional—. Que este acompañamiento pueda realizarse de forma estructurada, progresiva y segura en un contexto hospitalario público abre una vía muy valiosa para la salud sexual en oncología.

Nota: se trata de datos preliminares de una evaluación clínica con una muestra reducida y sin grupo control; señalan una dirección prometedora que conviene confirmar en estudios más amplios.

Por qué Mindful Sex es pionero en oncología

La oncología ha avanzado enormemente en diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Ahora necesitamos ampliar la mirada hacia la calidad de vida, la intimidad y la recuperación psicosexual. Lo pionero de Mindful Sex es que, en un hospital público, se empieza a trabajar de forma estructurada desde la energía sexual, el consentimiento corporal y el placer para transformar la memoria del cuerpo marcada por el proceso oncológico, y que todas las participantes aprenden a entrar en coherencia como una habilidad propia.

El programa da espacio a preguntas que muchas mujeres sienten y pocas veces encuentran dónde expresar: ¿Cómo me reencuentro con mi cuerpo? ¿Cómo vuelvo a sentir deseo? ¿Cómo puedo ser tocada desde el amor? ¿Cómo comunico a mi pareja lo que necesito? ¿Cómo habito mis cicatrices? ¿Cómo sé si mi cuerpo está diciendo sí? Este es el cambio de paradigma: la sexualidad deja de ser una dimensión secundaria y pasa a formar parte de la recuperación integral.

Una línea que empieza a abrirse también a los hombres: cáncer de próstata

El mismo marco se está empezando a aplicar con hombres tras un cáncer de próstata, con una acogida inicial muy positiva. Los tratamientos —cirugía, radioterapia o terapia hormonal— pueden modificar la erección, la eyaculación y el deseo, y muchos hombres lo viven como el final de su vida sexual. Mindful Sex ayuda a cambiar esa creencia: al desligar el placer y el orgasmo de la erección y de la eyaculación, y al entrenar la respiración consciente, la escucha del cuerpo y la coherencia, es posible seguir manteniendo relaciones y descubrir una sexualidad distinta —de cuerpo entero, más presente y consentida—. En este proceso, algunos hombres exploran incluso la posibilidad del placer multiorgásmico, entendido no como un objetivo de rendimiento, sino como una nueva manera de habitar el cuerpo y la intimidad después del cáncer.

Una nueva forma de entender la salud sexual después del cáncer de mama

La experiencia de Mindful Sex en el Hospital Clínic de Barcelona muestra que la sexualidad merece un lugar dentro del acompañamiento integral. Más allá de los datos, hay una dimensión humana profunda: cuando una mujer aprende a respirar en su cuerpo, a escucharlo, a reconocer sus límites, a entrar en coherencia y a abrirse al placer desde un lugar seguro, empieza a reconstruir una relación distinta consigo misma. Un reencuentro con el cuerpo, el deseo, la intimidad, el consentimiento, el placer, el amor propio y la vida.

Si al leer esto te preguntas si Mindful Sex puede ayudarte, escríbenos. Desde el Instituto Dra. Emma Ribas podemos orientarte y valorar cuál es el acompañamiento más adecuado para tu momento vital.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es la Mindfulness-Based Sex Therapy?

Es una terapia sexual basada en mindfulness. Integra atención plena, conciencia corporal, regulación emocional y sexología clínica para acompañar la vivencia de la sexualidad desde más presencia, seguridad, deseo, placer y consentimiento.

¿Qué es Mindful Sex?

Mindful Sex es el programa creado por la Dra. Emma Ribas dentro del marco de la Mindfulness-Based Sex Therapy. Acompaña la sexualidad desde el mindfulness sensible al trauma, la regulación del sistema nervioso, la coherencia psicofisiológica, el consentimiento corporal, el placer y la reconexión con el cuerpo.

¿Mindful Sex ha sido evaluado clínicamente?

Sí. Se evaluó en dos ediciones realizadas entre 2025 y 2026 en el Hospital Clínic de Barcelona, dentro del programa ONCOR, en mujeres con cáncer de mama. Cada edición se estructuró en 8 sesiones grupales.

¿Por qué se trabaja la sexualidad desde el trauma y el sistema nervioso?

Porque el cuerpo puede registrar el proceso oncológico como una experiencia de pérdida de control, asociando tensión o desconexión a zonas antes ligadas a la intimidad. Regular primero el sistema nervioso y recuperar la seguridad permite que el deseo y el placer reaparezcan a su ritmo, sin presión.

¿Qué es la coherencia psicofisiológica y cómo se entrena en Mindful Sex?

Es un estado de mayor regulación entre respiración, emoción, ritmo cardíaco y sistema nervioso. En Mindful Sex se entrena con biofeedback de variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) mediante Inner Balance, del HeartMath Institute, que muestra en tiempo real cómo la respiración y las emociones modifican el ritmo cardíaco y permite desplazarlo hacia un patrón más coherente.

¿La coherencia es algo energético o esotérico?

No. La coherencia que se entrena es una regulación fisiológica individual, medible mediante biofeedback de HRV. Se utiliza como herramienta de autorregulación y de seguridad interna, no como una promesa de “energía” ni de sincronía garantizada con otra persona.

¿La mejora de la sexualidad se mide por el número de relaciones o penetraciones?

No. En Mindful Sex la mejora se mira de forma amplia: presencia, seguridad interna, capacidad de sentir el cuerpo, consentimiento corporal, regulación emocional, intimidad, autoestima y conexión con el placer. La satisfacción subjetiva importa más que el rendimiento o la frecuencia.

¿Qué relación hay entre placer y consentimiento en Mindful Sex?

Están profundamente vinculados. El placer consciente nace cuando la mujer puede sentir su cuerpo y reconocer qué desea, qué necesita y qué límite aparece. El consentimiento se trabaja como una experiencia corporal, emocional y relacional, integrando que cada mujer merece ser tocada solo desde el amor, el respeto y la presencia.

¿Qué resultados mostró Mindful Sex en mujeres con cáncer de mama?

Mejoras en malestar psicológico, ansiedad, síntomas depresivos, malestar ansioso-depresivo global y satisfacción sexual subjetiva, además de mejoras cualitativas en reconexión corporal, regulación emocional, vivencia de la sexualidad y apoyo grupal.

¿Mindful Sex es seguro para mujeres con cáncer de mama?

En la evaluación clínica realizada mostró indicadores favorables de seguridad, sin patrón de deterioro atribuible a la intervención y sin señales de retraumatización. Son datos preliminares en una muestra reducida que conviene confirmar en estudios más amplios.

¿Mindful Sex es solo para mujeres con pareja?

No. Acompaña tanto a mujeres con pareja como sin pareja. La sexualidad también incluye la relación con una misma, el cuerpo, el deseo, el autoerotismo, el placer, la imagen corporal y la capacidad de sentirse viva en la propia piel.

¿Mindful Sex también se aplica a hombres con cáncer de próstata?

Sí. El mismo marco se está empezando a aplicar con hombres tras un cáncer de próstata, con una acogida inicial muy positiva. Ayuda a desligar el placer y el orgasmo de la erección y de la eyaculación, de modo que es posible seguir manteniendo relaciones y descubrir una sexualidad de cuerpo entero, más presente y consentida, explorando incluso el placer multiorgásmico como una nueva forma de vivir la intimidad después del cáncer.

¿Mindful Sex sustituye el seguimiento médico?

No. Mindful Sex acompaña la dimensión psicosexual y corporal del proceso. El seguimiento oncológico, ginecológico, médico y psicológico especializado sigue siendo parte esencial del cuidado integral cuando corresponde.

Referencias y fuentes:
  • Programa Mindful Sex (Bergamino Sirvén M, Ribas E, et al.). Impacto de una intervención multimodal informada en trauma sobre el bienestar psicológico y la salud sexual en mujeres con cáncer de mama. Programa ONCOR, Hospital Clínic de Barcelona / IDIBAPS / Universitat de Barcelona (abstract, SEOM).
  • Brotto LA, Walker L, Sears C, Woo S, Millman R, Zdaniuk B. A randomized comparison of online mindfulness-based group sex therapy vs supportive group sex education to address sexual dysfunction in breast cancer survivors. The Journal of Sexual Medicine. 2024;21(5):452–463.
  • American Society of Clinical Oncology (ASCO). Recomendaciones sobre el abordaje de la salud sexual y los problemas sexuales en personas con cáncer.
  • HeartMath Institute. Investigación sobre coherencia cardíaca y variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV); tecnología de biofeedback Inner Balance. McCraty R, et al. The Coherent Heart (Integral Review, 2009).
  • Heart rate variability biofeedback in a global study of the most common coherence frequencies and the impact of emotional states. Scientific Reports. 2025 (datos de la app Inner Balance, HeartMath).

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