Skip to main content

El poder de la neuroplasticidad: ¿Cómo convertirte en escultor de tu propio cerebro?

¿Qué me dirías si te dijera que nuestro cerebro es moldeable, y que puede seguir generando neuronas hasta pasados los 80 años?

Hoy por hoy, tras numerosos estudios de neurociencia realizados por los mejores investigadores de las universidades más prestigiosas, está confirmado que nuestro cerebro es plástico, y que la experiencia puede cambiar cómo las neuronas se comunican entre sí.

Es decir, que al igual que podemos aprender a montar en bicicleta con 10, 30, 50 o 70 años, podemos entrenar a nuestro cerebro con hábitos repetidos, a que gestione las emociones de distinta forma, y reaccione de manera diferente ante las situaciones.

¿Quieres saber más? Lee el artículo completo, y ¡comienza a entrenar tu cerebro!

¿Qué es la neuroplasticidad cerebral?

En nuestro cerebro hay más de cien mil millones de neuronas, estas nacen, se fortalecen y también mueren. De ahí que, para cuidar de este complejo órgano, debemos entrenarlo y ejercitarlo a lo largo de nuestra vida porque, por sorprendente que sea, nuestro cerebro es capaz de seguir generando neuronas y conexiones hasta pasados los 80 años.

En este sentido, la neuroplasticidad es precisamente la capacidad de adaptación y de desarrollo que tiene nuestro cerebro

La neuroplasticidad es un área de la neurociencia a la que se le dirige especial atención, dado que abarca todos los ámbitos de nuestra vida, puede ayudarnos a preparar nuestra mente para gestionar mejor las emociones, la vida, los retos, las enfermedades, los miedos, los conocimientos… ¡TODO!

Y la buena noticia es que puede ser estimulada y mejorada a través de una variedad de intervenciones y actividades muy sencillas.

Lo que sucede realmente en nuestro cerebro: la amígdala y la corteza frontal

Se descubrió en 1984 en la Universidad de Nueva York, que en el interior de nuestro cerebro tenemos una estructura que se llama “amígdala” (porque tiene el tamaño de una almendra), y a esa parte de nuestro cerebro se le denomina “la región de las emociones por excelencia”, ya que se activa directamente por las emociones, se inflama y desinflama constantemente.

La amígdala cuando nos encontramos de repente ante una emoción muy fuerte, lo que hace es activarse, y crear una carretera secundaria que va directamente a la corteza frontal.

La corteza frontal para la neurociencia, es la joya de la corona, es la zona que está más involucrada en la gestión de nuestra conducta. 

Cuando le llega la orden a la corteza, esta le hace caso a la amígdala y reacciona rápidamente, poniendo a todo el cuerpo en tensión, listo para afrontar el peligro.

Estrés crónico y ansiedad

Pero, ¿qué sucede cuando sufrimos de estrés crónico o de mucha ansiedad? Que la amígdala está activándose constantemente, porque ve peligros donde no los hay.

La neurociencia ha comprobado como la amígdala se hipertrofia, es decir, su volumen cerebral aumenta y esta hiperactividad que genera, hace que la ventaja de la plasticidad se convierta en una de las mayores fuentes de insatisfacción vital, estamos constantemente viendo problemas donde no los hay y forzando nuestro cuerpo.

Cómo desarrollar la neuroplasticidad con la meditación

Lo bueno, es que este sistema amigdalino se puede regular, que es a lo que llamamos la neuroplasticidad, y una de las formas más efectivas de lograrlo, es a través de la meditación.

La neurociencia muestra que a los 5 días de empezar a meditar se empiezan a observar cambios en la estructura de nuestro cerebro, pero no es hasta a partir de los dos meses, cuando esos cambios son significativos.

8 semanas de práctica de meditación

Es impresionante como tras esas 8 semanas de práctica de meditación, un promedio de 30 o 45 minutos al día, 5 días de la semana, se pueden observar: zonas que aumentan, zonas que disminuyen, conexiones que se generan o que desaparecen, etc. 

La doctora en Neurociencia por la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid, Nazareth Castellanos, lleva más de veinte años dedicada a la investigación científica de la actividad cerebral, y en este video puedes ver cómo explica el proceso y la importancia de meditar en el día a día.

¿Qué sucede cuando meditamos?

A medida que se reduce el estrés, la amígdala recupera su tamaño natural y con ello su equilibrio.

Además, cuando observamos nuestras propias emociones, estamos fortaleciendo nuestra corteza frontal, por lo que a la amígdala le cuesta mucho más secuestrar a la corteza para que haga lo que ella le ordena.

En resumen, la meditación es clave para vaciar nuestra mente, reestructurar nuestras conexiones neuronales y calmar nuestro organismo.

5 beneficios clave de la meditación

Aquí tienes 5 beneficios clave que hacen de la meditación una herramienta muy valiosa:

  1. Reducción del estrés: Con la práctica de la meditación se experimenta una disminución en la producción de cortisol, la hormona del estrés, lo que resulta en una sensación de calma y tranquilidad.
  2. Mejora de la concentración: La práctica constante de dirigir la atención hacia el momento presente mejora la claridad mental y la eficiencia cognitiva.
  3. Bienestar emocional: La autoconciencia que te enseña la meditación, contribuye a un mayor bienestar emocional al fomentar una relación saludable con las emociones y reducir esa hiperactividad que nos creamos nosotros mismos ante situaciones de miedo irreales.
  4. Mejora del sueño: La meditación promueve un ambiente mental propicio para el sueño al reducir la actividad mental agitada, calma tu mente y tu calidad de sueño mejora. 
  5. Aumento de la resiliencia: La capacidad de adaptarse y recuperarse de desafíos se ve reforzada a través de la práctica de meditar de forma regular, y esto se debe al fenómeno de la neuroplasticidad.

Los roedores no tienen nuestra misma suerte

La suerte que tenemos, tal como explicaba la investigadora Sara Lazar en una conferencia, es que nuestro cerebro actúa de forma totalmente opuesta a la de los roedores, como se ha podido comprobar tras numerosos ensayos.

Si a un roedor se le somete a un estrés máximo durante dos semanas, ese roedor no volverá a ser como antes, se ha podido comprobar que sus conexiones neuronales se ven alteradas y no tienen la capacidad de cambiar de estado, su cerebro no tiene plasticidad.

Sin embargo, haciendo el mismo estudio con humanos, se ha podido comprobar que, por el contrario, si a una persona la expones a situaciones máximas de estrés, pero después la pasas a un estado de calma con buenos hábitos de meditación, yoga y estilo de vida mindfulness, la persona vuelve digamos a “reprogramarse” y sentirse incluso mejor que antes de la exposición al estrés constante. 

Otros factores que mejoran la neuroplasticidad

El cerebro es el órgano más complejo y misterioso del organismo, pero gracias a los grandes avances de la neurociencia, sabemos que para mejorar la neuroplasticidad cerebral lo más recomendable es la práctica de meditación, pero también hay que tener en cuenta:

  • Dormir bien es primordial, ya que la falta de sueño provoca un declive en las funciones cognitivas, como aprender cosas nuevas o recordar información. De hecho, un estudio de la Universidad de California demostró que echar una siesta cada día entre 45 y 60 minutos mejora las conexiones de nuestras neuronas, es decir, aumenta la plasticidad cerebral. Por esta razón, el cerebro necesita un descanso de calidad para regenerarse. 
  • Practicar deporte mejora la capacidad intelectual y la salud mental. Y es que se ha demostrado que la práctica habitual de ejercicio físico genera nuevas neuronas, ayuda a prevenir enfermedades como la depresión o el alzhéimer y, en definitiva, aumenta la esperanza de vida. 

Estas pequeñas prácticas son hábitos sencillos para cuidarnos física y mentalmente. Sin duda, estas, junto a la meditación, nos ayudan a mantener la capacidad de aprendizaje y de adaptación, y a adquirir de manera más fácil nuevas habilidades y competencias.

Neuroplasticidad y meditación: Un viaje transformador a través de la plasticidad cerebral

Al concluir nuestro viaje, celebramos la capacidad innata del cerebro para transformarse a través de la neuroplasticidad y la meditación. La danza eterna de la mente y el cuerpo, nos invita a participar conscientemente en la creación de experiencias que esculpen nuestras estructuras cerebrales.

Al abrazar la plasticidad del cerebro, encontramos un poderoso aliado en la búsqueda del bienestar y la evolución continua de la mente humana. 

Ya en la Grecia clásica, Plotino nos decía: 

“No soy como soy, soy como estoy acostumbrado a ser”.

Y 2000 años después, Ramón y Cajal, decía:

“Todos podemos ser escultores de nuestro propio cerebro”. 

 

¡Aprovechemos esta ventaja que nos dio el universo! 

Comienza con una práctica de meditación suave, de 5 a 10 minutos diarios, y ve aumentando el tiempo por semanas, en un mes ya podrás notar resultados, sintiéndote más relajado/a/e y en paz. 

Y a partir de la novena semana, si examináramos tu cerebro, podríamos observar numerosos cambios en su estructura y conexiones neuronales. ¡Realmente fascinante! 

Si quieres compartir cualquier inquietud o hacer alguna pregunta, puedes ponerte en contacto conmigo a través del formulario de contacto, vía whatsapp al +34 619 20 69 79 o escribir tu comentario en este post.

Con amor,

Emma Ribas

Leave a Reply