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¿Sabías que existe el Día del Orgasmo femenino? Sí, desde hace 17 años se eligió el 8 de agosto para crear conciencia sobre la sexualidad femenina y reivindicar el derecho al placer de las mujeres. No en vano, a día de hoy aún sigue siendo un tema tabú.

Tanto si tienes orgasmos como si nunca has tenido ninguno, te animo a conectarte con tu cuerpo, a vivir desde el placer, y no a poner solo el foco en el orgasmo. Por mi experiencia en consulta, he visto a demasiadas mujeres que no conocen su propio cuerpo y que viven la sexualidad desde la presión por satisfacer al otro, sin buscar su propio placer.

Te recuerdo que tú eres la persona responsable de despertar tu propia sexualidad. El placer nace desde dentro, se encuentra en tu propio cuerpo, y se despierta y activa a través de tus sentidos y, por lo tanto, depende exclusivamente de ti.

Si aún no la has hecho, te invito a que realices la práctica gratuita ‘Ama tu cuerpo’ para conocer una nueva forma de experimentar el placer y la sexualidad, mucho más conectada contigo y con tus valores.

Y es que cuando dejas atrás la sexualidad convencional que nos han enseñado, descubres que el placer sexual procede del cuerpo y no solo de los genitales. En el caso de los orgasmos femeninos, no todos son clitorianos. De hecho, cuanto más estimulamos el clítoris, en muchas ocasiones menos sentimos.

En cambio, ¿sabías que puedes tener orgasmos desde los pechos conectando con tu cérvix, tan solo respirando y sin estimular nada? Sí, sí, como lees.

LOS DOS TIPOS DE ORGASMOS FEMENINOS

Existen dos tipos de orgasmos: los explosivos y los implosivos. Los primeros son los más habituales. Son más intensos, rápidos, en los que hay una descarga energética y te deja en un estado de más tensión, como ocurre con el orgasmo de clítoris. Te deja en un estado eléctrico, hay pérdida de energía y después no tienes tanto deseo sexual. Se da un cambio en el equilibro hormonal. 

Los orgasmos implosivos, en cambio, tardan más en llegar y se expanden de forma gradual. Se experimenta una sensación de apertura, como sucede, por ejemplo, con el de cérvix. Notas como una sensación de oleaje y terminas en un estado de relax, calma, felicidad y paz, y… de querer más. ¡Te revitaliza todos los órganos de tu cuerpo!

¿Sorprendida?

Si quieres profundizar más en este tema, te propongo adentrarte a través del Mindful Sex a nuevos tipos de orgasmos y a saber lo que es sentir más y mas placer.

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